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Oximetría Regional O3®

Oximetría Regional O3®

El mantenimiento de una oxigenación adecuada del tejido del paciente es de importancia crítica, especialmente en quirófano y en entornos de cuidados intensivos. Los métodos de monitoreo estándar de saturación de oxígeno arterial y venoso, pueden no representar el estado de oxigenación en tejidos periféricos, tales como el cerebro.

El tejido cerebral es un gran consumidor de oxígeno y es particularmente susceptible a la isquemia y a la hipoxia, sobre todo en casos de shock séptico o en posiciones particulares durante determinadas cirugías (como silla de playa), donde no se irriga correctamente el cerebro. Se ha descubierto que el nivel de oxigenación del tejido cerebral es un predictor importante de resultados clínicos, a corto y a largo plazo. [1] La hipoxia cerebral se puede relacionar con complicaciones neurológicas, disfunciones del órgano, paro cardíaco y con un mayor tiempo de estadía en el hospital. Por lo tanto, el mantenimiento de una oxigenación cerebral adecuada puede aumentar la seguridad del paciente, previniendo la perfusión cerebral disminuida y la isquemia prolongada del tejido cerebral.

Por este motivo, la saturación regional de oxígeno (rSO2) se ha comenzado a utilizar con mayor frecuencia en los últimos años, por anestesiólogos y perfusionistas, durante la cirugía.

La oximetría cerebral es un modo de monitorización no invasiva mediante espectroscopía en el infrarrojo cercano (NIRS), que basada en principios físicos le permite actuar como un indicador continuo indirecto del balance entre el suministro de oxígeno y su consumo.

El módulo de oximetría regional O3® desarrollado por Masimo puede ayudar a monitorizar la oxigenación cerebral en situaciones donde la oximetría de pulso, por sí sola, no es completamente indicativa de la cantidad de oxígeno en el cerebro. Dependiendo del tamaño de sensor, se puede utilizar para aplicaciones en pacientes adultos, pediátricos, lactantes y recién nacidos.

La novedad en el uso de O3® son los nuevos índices desarrollados por Masimo, que indican dentro del valor de rSO2, el componente oxigenado de la hemoglobina (∆O2Hbi®), su componente desoxigenado (∆HHbi®) y el componente total como suma de ambos (∆cHbi®). Estos índices nos ayudarán a determinar el origen del cambio del valor de rSO2. Así, son útiles para detectar si los cambios en la rSO2 son por hiperoxia, vasoconstricción o vasodilatación arterial, o por congestión venosa. Una disminución del valor de rSO2 puede tener que ver tanto con una disminución del aporte de oxígeno al cerebro (hipoxia), como con un aumento del consumo por parte del mismo.

Las aplicaciones dentro del ambiente hospitalario son, entre otras: en cirugía cardíaca, abdominal mayor a 7 horas, vascular y ortopédica (en posición silla de playa), en endarterectomia carotídea, en transplantes hepáticos, en ECMO, en shock séptico, hemorrágico, en neonatología y pediatría, en trauma, en urgencias y en UCI, para injuria cerebral.

El módulo de oximetría O3® se integra perfectamente con la plataforma Root® y la monitorización de la función cerebral SedLine® (disponible para pacientes adultos y pediátricos), para ofrecer una solución más completa para la monitorización del cerebro.

Varios estudios han evaluado los beneficios de la utilización de la O3®. En el siguiente link podrá encontrar información de estas referencias -> Evidencias clínicas

Bibliografía:

[1] Daniel Redford, Samata Paidy, Faisal Kashif, Absolute and Trend Accuracy of a New Regional Oximeter in Healthy Volunteers During Controlled Hypoxia, International Anesthesia Research Society, Vol. 119 (6), pp.1.